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"Cataluña tiene una estrategia para poner en el mercado más corcho y de mejor calidad"

PelegríEl Consejero de Agriculturia, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural de la Generalitat de Cataluña, Josep María Pelegrí i Aixut, analiza en 19Líneas el presente y el futuro del sector corchero.

 ¿Cuáles son las cifras relevantes que sostienen al monte alcornocal en Cataluña?
La superficie de alcornoques se estima en unas 85.000 hectáreas que están en diferentes fases de su ciclo productivo, considerándose además que unas 15.000 son bosques mixtos de alcornocal y pinar. Si atendemos a la presencia de la especie, aunque sea minoritaria, el alcornocal en su época de máximo desarrollo debió llegar a las 125.000 hectáreas. Hoy día, en estas otras 40.000 dominan la encina, el pino piñonero y el pino pinaster. Desde la postguerra, las cortas para leñas, los incendios y las plantaciones de coníferas y eucaliptos han cambiado los paisajes de los montes corcheros.

¿La producción del monte alcornocal también ha cambiado con los años?
Así es. Se alcanzó un máximo en el año 1997, coincidiendo con el punto más álgido de los precios y a la vez con una baja producción en Portugal, superando la extracción las 10.000 toneladas (incluyendo bornizo y refugo). Sin embargo, si hacemos una media del último decenio, la producción no supera las 5.000 toneladas. Hay que tener en cuenta que el ciclo de saca en Cataluña es de 12-15 años. Así pues, si lo normal fuese pelar unas 700 hectáreas anuales, con una producción media de 1.200 kilos por hectárea, podemos decir que, a día de hoy, estamos muy por debajo de esa cifra, casi la mitad.

¿Cuáles son las principales líneas que desarrolla su Departamento en promoción del sector corchero?
Estamos presentes en el Instituto Catalán del Suro (Icsuro), al cual hacemos aportaciones para su actividad en defensa del sector suberícola, Instituto que aglutina también a la patronal Aecork. A su vez, en el marco del Plan de Desarrollo Rural (PDR) y de las convocatorias de ayudas públicas para la mejora de los montes, se han hecho numerosos trabajos selvícolas. Pendientes aún de cerrar las cuentas del actual PDR en el ejercicio 2015, podemos afirmar que en el anterior período (2000-2006) aproximadamente el 40 por ciento del total de las ayudas al sector privado forestal se dedicaron al monte de alcornocal, pese a que representa menos del diez por ciento de la superficie arbolada.

¿La certificación forestal avanza a buen ritmo en el alcornocal de Cataluña?
Ha ido avanzando pero no al ritmo esperado. El total de superficie certificada por el sistema PEFC es 114.500 hectáreas de las que 11.000 corresponden al monte de alcornocal. Esto supone el 14 por ciento de la superficie de estas formaciones, a lo que hay que añadir unas 1.400 hectáreas más que están bajo el sello FSC. La certificación tiene sentido cuando la producción se sobrevalora. Sin embargo, debido a los problemas actuales de la culebrilla, en la mayoría de fincas el corcho extraído apto para tapón representa menos del 20 por ciento del total. Ello redunda en que la certificación no aporta un mayor precio al 80 del corcho refugo y que, por lo tanto, no haya más hectáreas certificadas.

Cataluña aglutina a más de la mitad de las empresas transformadoras del corcho. Sin embargo, la mayoría de empresarios catalanes no compran la materia prima en la región..

La industria catalana ha apostado mayoritariamente por la fabricación y comercialización de tapones para vinos tranquilos y espumosos, habiendo desaparecido la diversificación de otros usos del corcho y las fábricas que producían otro tipo de productos derivados. Además, dentro del tapón, los más fabricados en la comunidad son el natural y el de cava frente al resto de clases. Por ello, el Gobierno catalán está promoviendo una estrategia para el sector primario corchero a fin de poder poner en el mercado más corcho y de mayor calidad, tratando de doblar la producción media en un primer período 12-15 años, y triplicar esa producción media a 24-30 años vista.

¿Y en qué consiste esa estrategia?
El primer objetivo sería tratar que en Cataluña se instale nuevamente una fábrica que utilice el bornizo y refugo, eso significaría poner en el mercado, como mínimo, 5.000 toneladas de forma regular. Si nuestras instalaciones fueran capaces de absorber el corcho de baja calidad pagando un precio que animase a la propiedad a descorchar, lograríamos nuestra finalidad. A su vez, en combinación con el Instituto de la Madera, se está emprendiendo una campaña para devolver a estos materiales una mayor cuota de uso en la construcción y la rehabilitación, hablaríamos en el marco de una estrategia general del país dirigida a la ecoeficiencia y a la promoción del kilómetro cero también en el campo forestal. Al mismo tiempo, y para tratar de minimizar el efecto de la culebrilla y otros factores de devaluación del corcho en cuanto a calidad, se están desarrollando líneas de investigación con las universidades y centros tecnológicos de referencia.

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